¿Tienen estrés los tomates?
No seré yo la que más sabe de plantas ni hortalizas, pero si os puedo hablar un poco de estrés.
A priori es posible que esta pregunta no tenga mucho sentido, sin embargo igual he conseguido quitarte una sonrisa o una “cara de ¿Qué dice esta?” al leerla. Si he conseguido esto es maravilloso porque sería la primera vez que leemos la palabra estrés sin respirar hondo o pensar en nuestro día a día, el trabajo, la familia, nuestra pareja, nuestra no pareja, nuestros hijos, nuestras mascotas….un largo nuestr@ y mal todo mal, ansiedad, estrés, agobio, sufrimiento metemos todo en la misma caja y una de estas palabras hace que las otras la acompañen inmediatamente.
Tengo que decirte que SI, los tomates si tienen estrés (térmico) y las plantas también lo sufren. Los tomates sufren daños fisiológicos y metabólicos cuando son expuestos a altas temperaturas, o a las muy bajas y en el caso de las plantas el riego inadecuado les pasa factura, siendo esta una de las fuentes principales de estrés. Parece que nadie se libra de esta respuesta del organismo, y sin saber mucho del tema solo con el párrafo de nuestros tomates está claro que es una respuesta necesaria pero que resulta DAÑINA en LOS EXCESOS, digo necesaria porque es una respuesta adaptativa al entorno. No podrás imaginarte sin estrés en tu vida y esto es algo bueno, porque gracias a el podemos superar muchas situaciones de nuestra vida, porque tal y como hemos dicho es una respuesta adaptativa de nuestro organismo ya sea de lucha o de huida, de este modo la respuesta de estrés es un mecanismo con el que la naturaleza nos ha dotado a los seres humanos para dirigir o incluso desviar nuestra energía a la solución de una situación que entendemos compleja o un reto (usemos la palabra reto para no caer en recurrir siempre en decir problema).
En principio, esa derivación será algo situacional y limitado en el tiempo y una vez alcanzada la solución todo debería volver a la “normalidad” y el organismo redistribuirá sus energías entre los diferentes órganos para el funcionamiento coordinado y completo de la persona que ha pasado por esa situación. Por ejemplo, estar nervioso o preocupado por una entrevista laboral , puede tener como consecuencia que se dedique más tiempo y más atención a la preparación de la misma, lo que a priori podrá repercutir en un mejor rendimiento. Parece que podemos incluso hablar de una visión positiva en este caso del estrés y podemos valorar esta capacidad como parte de nuestro repertorio de comportamientos como algo indispensable y que nos facilita en algunos casos mejorar, crecer, alcanzar metas o incluso en casos extremos huir o luchar como lo hacían nuestros antepasados para poder cazar.
Sin embargo, parece que nuestro día a día es como la vida de un tomate con estrés térmico, que está sobreexpuesto a temperaturas extremas esto es; vivimos la respuesta de modo continuado y nuestro sistema nervioso simpático está trabajando a pleno rendimiento día tras día hora tras hora y creerme no es tan simpático con los excesos. Y es este exceso el que representa uno de los principales factores que atentan contra el bienestar, el rendimiento y la salud de las personas.
Esta sobrepresión puede producirse como consecuencia de una o más de las siguientes situaciones:
a) la exposición a múltiples, o muy intensas, situaciones estresantes.
b) la falta de recursos apropiados para responder a esas demandas a las que se debe hacer frente.
c) el estrés también puede ser una consecuencia del agotamiento emocional que supone el “sobrefuncionamiento” tras la exposición prolongada a situaciones exigentes.
Así, el estrés ha llegado a estar considerado como uno de los más importantes determinantes del bajo rendimiento de los profesionales, como uno de los principales factores de riesgo para múltiples problemas de salud y como un claro agente asociado a múltiples problemas sociales.
Parece que podemos usar “estar estresados como tomates” al igual que “estar rojos como tomates”, aunque existe una gran diferencia entre un tomate y una persona, tú si puedes tomar conciencia de tu situación y si lo crees oportuno buscar los recursos apropiados para estas demandas. Nunca fueron buenos los excesos
– palabra de tomate-
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