¿Existe vida después del comercio?
El comercio, ese lugar tan conocido y desconocido. Digo conocido porque todos en algún momento de nuestros días somos clientes en diferentes establecimientos en los que se ofrecen productos pero también servicios, y lugares donde se venden productos y/o servicios pero como una experiencia única. Esta es la parte desconocida para el cliente todo lo que se esconde detrás del que quiere proporcionarte una experiencia de compra muy agradable. Detrás existen personas, equipos verdaderamente profesionales, y aunque llegado este punto de la lectura te acordarás de una mala experiencia vivida en estos entornos, te invito también a que te acuerdes de las buenas. Aquellos momentos en los que no han sido todo lo profesionales que te merecías, tenías en tu mano resortes que te acompañaban para que esto no volviera a suceder, de todos es conocido que el consumidor tiene sus derechos y nunca deben de ser vulnerados.
Pero y ¿qué pasa con los derechos del otro lado? No me refiero al cuidado por parte de la empresa, me refiero al cuidado que tú como consumidor le proporcionas. El buen hacer en una relación comercial es recíproco y maravilloso si trabajador-cliente están del mismo lado, la profesionalidad, gratitud y obviamente la educación. Esto se deja muy bien reflejado en las hojas de reclamación si el consumidor no lo siente, y este es su derecho, pero y ¿qué pasa cuando se le falta el respeto al otro lado, al que vende o presta servicio? Pues esto es una realidad y una cara de la moneda del estrés laboral. Es muy complicado poder cambiar o matizar indicadores o factores empresariales que también contribuyen a que el estrés laboral esté presente, porque en gran medida esto no depende ni del equipo ni del cliente, pero lo que está de nuestra mano ¿por qué no cambiarlo?
Pensemos en una relación sana de compra-venta, en la que un profesional te atiende de modo amable, correcto y sonriente… pensarás que para eso le pagan pero no estás en lo cierto, en ese momento están interactuando 2 personas ¡no materialices el momento!, devuelve la sonrisa, dale las gracias, simplemente genera en ese momento una gestión emocional win to win para los dos.
Pensamos en estrés laboral como el momento en el que el trabajo te sobrepasa, los indicadores solo suman y tus capacidades parece que se menguan. Esto es así una realidad para todos conocida, pero en nuestra faceta de consumidores creemos que esta sensación de “ahogo emocional” es completamente culpa de la empresa, no niego ni afirmo que esto sea así pero te diré como profesional que solo puedes hacerte responsable de tus actos y cambiar tus acciones: Hazme un favor en la lucha por quitarle una pequeña sonrisa a todos los trabajadores, dale los buenos días, devuélvele la sonrisa que te regalan, dale las gracias. Este acto te acerca más a ser un moderno de los que practican mindfulness, te lo prometo, esto sí es el “aquí y el ahora” la gratitud y la lucha como iguales.
Para vosotros siempre compañeros, el otro lado es difícil pero también muy bonito. Quedaros con el cliente que si sabe ver todo vuestro potencial y no juzguéis al que no tiene las capacidades de hacerlo. No se si existe vida después del comercio porque para mi el comercio siempre fue una buena vida rodeada de los mejores.
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